
...Lasers, luces, música idiota, cuerpos menores, hormonas hirientes, todo eso entró en Patricio y lo fulminó, mientras una lengua ajena lo desconcertaba, había llegado al número 1. La pendeja soltó su boca de sus manos hollywoodenses. Empezó a vomitar intrascendencias, boludeces, el miraba todas sus próximas victimas, sus próximos puntos en la tabla, unas valían 5, otras 3, algunas hasta restaban, culos flacos y gordos, caras hermosas, narices grandes y tetas gigantes. Todo estaba ante sus frenéticos visores. Ella, impaciente por la falta de atención, mientras la mano le exploraba el pavo, volvio a tomar de la boca a Patricio y a tranzarlo fingiendo ser una diosa de la nouvelle vague. El agarro viaje. Si a los boliches no va nadie, la entrada se vuelve mas barata.
Pasadas apenas las doce, salió del antro para menores alabado e idolatrado por su grupo de secuaces, todos vírgenes de boca. Estaba primero en la tabla. Era Boca, River, Velez…no era Chacarita. Caminaron bobos unas horas, tomaron birras, mitificaron un porro y Patricio se fue a dormir triunfante. Había encontrado su camino a la primera posición.
Desde el primer momento como cazador lo supo, habría futuras victimas, que se movían salvajemente en el orden simbólico de asfalto, gacelas, liebres, serpientes, aves, hipopótamos. Irían cayendo una por una, o de a dos, en sus palabras de payaso, en su cuerpo sobrio, rostro de soldado, inteligencia coordinada y ropas modernas. Así serian los próximos ocho meses…
28/3 – morocha, blanca, flaca y tetona. Besos en boliche kermesico de Palermo.
14/4- Rubia, gordita y muy puta- tarjetera. Besos y manoseo de culo, Matinée desagradable del centro.
9/5- Compañera de secundaria, flaca, linda y asquerosa fumadora. Impacto de lenguas en plaza de recoleta.
17/5-la rubia puta otra vez, le hace una paja en un departamento gris de Boedo.
Esto lo distancia largamente de sus atrasados competidores.
20/6- morocha concheta, insulsa y petiza. Besos y manos habituales en matinée carnaza de Almagro.
8/7- pelirroja semi-fea, escuálida y con culo parado. Besos en soporífera fiesta de quince en Villa Ortúzar.
12/8- flaca, linda, castaña y anteojuda, dos años mayor. Lengua/ manos /culo, fiesta oligofrénica en una casa de Núñez.
22/9- Batracio infame, besos y chupada de tetas. Minutos mas tarde, morocha, pálida y de cuerpo babeante. Todo en la fofa Matinée de Almagro.
17/10- rusa morocha y de culo vibrante. Besos y tocada de concha, en el departamento de Patricio, Belgrano. (Vacaciones inútiles de sus padres)
Entre muchísimas otras.
Patricio Don´t stop. Pero sus amigos tampoco, sus habilidades despertaron impaciencia y deseo en el resto de las hienas, pronto un grupo de siete conejos urbanos asediaba a todas las púberes que se cruzarán en la ciudad. El magnánimo puesto Nº1 peligraba, la sensación de inminente segundo puesto era destructora e insoportable. Pero el alplax iba a llegar.
Noche de noviembre. Una fiesta ebria en El Once. Patricio y sus competidores están en una casa sin padres, de Julio precisamente, el amigo que de mas cerca sigue a Patricio en su ranking mental. Casi en Panic Attack por el caer de su monarquía, Patricio empezó a mostrar su predominio en otras artes. Ser el único, el número 1, es algo que no se puede abandonar, no es una mujer. Ante el cántico primitivo de “fondo-fondo”, tomó un vaso largo de vodka barato y se lo penetró en la gargantaesofagoestomagocerebro, después armó y prendió un porro incitando a sus a seguirlo. Repite ambos actos, una y otra vez hasta las dos de la mañana.
Quedo una mesa llena de botellas, cervezas, vodka y un cartón de clericot, un cenicero lleno de tucas, colillas, envoltorios e incluso habanos, dentro de un living sonso y desordenado. Los jóvenes bajaban por el ascensor, ayudando a Patricio que cuasi-vomitaba su remera de marca y se miraba vació en el espejo del prisma metálico. Departamento-Calle. Pararon el 68.
Ocuparon la ultima fila de asientos del colectivo, Patricio agarró uno al lado de la ventana, iba cabeceando y pateando una y otra vez, la marihuana afectaba rígidamente su percepción y el colectivo frenaba-movía-frenaba-movía-frenaba-movía. Vomito hacia la calle, el colectivero se dio cuenta y miro hacia atrás con cara de orto, pero el tapizado se encontraba intacto, al igual que la remera y jean de Patricio. El viaje continuo en su curso normal. Dos filas adelante había tres chicas de unos dieciséis años, conchetitas y cogibles, los amigos de Patricio empezaron a tratar de seducirlas con chamuyos coreanos, mientras el moría por unos minutos en el sucio asiento de cuerina. Su reinado estaba en caída libre, escuchaba las voces vulgares de sus amigos y risas ingenuas de mujer que generaban algún coqueteo irrealizable, mirando grogui los grafittis del respaldo del asiento delantero “ Aguante River” “Boca Puto” “Callejeros” “Chacarita puto” “Chacarita equipo chico” “ Patricio puto” “Patricio equipo chico” “patricio mediocre y cornudo”” Patricio puto”
Puto
PUTO
PUTO
Volvió de la muerte y despotrico tres kilos de guasadas, mediadas por eructos y amagues de vomito hacia las conchetitas. La mitad de sus amigos reía sin parar, los otros lo miraban con cara de orto, el colectivero se dio vuelta con ganas de cagarlo a trompadas pero siguió manejando. El colectivo volvió a la normalidad, las chicas se pararon y miraron a Patricio con un desprecio que el jamás había recibido en su vida, se le incendiaron los ojos y el cerebro se le puso flácido. Esa noche estaba totalmente derrotado, suicidado. Las chicas se bajaron.
Ellos bajaron en Once, a la altura de Plaza Miserere, Patricio tambaleaba, sus amigos coreaban canciones de Los Redondos con un Freeze que iba pasando de mano en mano y llenando las gargantas de acido. Esquivando linyeras, cartoneros y cumbieros aceitados, llegaron al edificio. Un edificio horrible, gris y vació con un hall de cemento, que te hacía sentir en la SIDE, guiados por la dueña de casa, un bagallito muy apetecible subieron hasta el octavo piso/ terraza-lugar de la fiesta. Los departamentos que se veían al subir desde las rejas del ascensor, parecían solo alojar bolsas y cajas, como todas las habitaciones del Once, solo bolsas y cajas, llenas de mercadería barata, indistinguibles una de la otra. El bagallo abrió la puerta del departamento y el sonido de fiesta aturdió las expectativas.
Los amigos de Patricio, se precipitaron pronto sobre un balde con hielo lleno de alcoholes del cual sacaron una botella de piña colada, sobre otros amigos de ellos mismos a comentarle el pedo y las guasadas de su amigo y sobre un puñado de chicas que bailaban un reggaeton nefasto. Patricio sucumbió en un sofá de cuero negro del que se le salía la goma espuma por algunos buracos, sucios en vino de cartón. Le dieron en la mano un vaso de cerveza tibia y con poco gas, tomo un sorbo mínimo y fisuró, iba a dormir, y capaz a las 4 podía disfrutar la fiesta. Un boceto de la música caribeña y boba le descuartizaba la cabeza y las sustancias que iban y venían en su esófago, lo despertaban cada 5 minutos. Abrió los ojos.
La boca, los ojos, el peinado stone y glam a la vez, las tetas divinas, el culito delgado. A su lado estaba la pendeja, su primer beso, el desencadenante de la obsesión, fingiendo ser una femme fatale, algo negro le ajustaba los pezones y el jean era suelto y ajustado a la vez, tenia un cigarrillo en la mano, hubo una peripecia en el dj, y empezó a sonar New Order. Ella Lo miro riéndose...
Pasadas apenas las doce, salió del antro para menores alabado e idolatrado por su grupo de secuaces, todos vírgenes de boca. Estaba primero en la tabla. Era Boca, River, Velez…no era Chacarita. Caminaron bobos unas horas, tomaron birras, mitificaron un porro y Patricio se fue a dormir triunfante. Había encontrado su camino a la primera posición.
Desde el primer momento como cazador lo supo, habría futuras victimas, que se movían salvajemente en el orden simbólico de asfalto, gacelas, liebres, serpientes, aves, hipopótamos. Irían cayendo una por una, o de a dos, en sus palabras de payaso, en su cuerpo sobrio, rostro de soldado, inteligencia coordinada y ropas modernas. Así serian los próximos ocho meses…
28/3 – morocha, blanca, flaca y tetona. Besos en boliche kermesico de Palermo.
14/4- Rubia, gordita y muy puta- tarjetera. Besos y manoseo de culo, Matinée desagradable del centro.
9/5- Compañera de secundaria, flaca, linda y asquerosa fumadora. Impacto de lenguas en plaza de recoleta.
17/5-la rubia puta otra vez, le hace una paja en un departamento gris de Boedo.
Esto lo distancia largamente de sus atrasados competidores.
20/6- morocha concheta, insulsa y petiza. Besos y manos habituales en matinée carnaza de Almagro.
8/7- pelirroja semi-fea, escuálida y con culo parado. Besos en soporífera fiesta de quince en Villa Ortúzar.
12/8- flaca, linda, castaña y anteojuda, dos años mayor. Lengua/ manos /culo, fiesta oligofrénica en una casa de Núñez.
22/9- Batracio infame, besos y chupada de tetas. Minutos mas tarde, morocha, pálida y de cuerpo babeante. Todo en la fofa Matinée de Almagro.
17/10- rusa morocha y de culo vibrante. Besos y tocada de concha, en el departamento de Patricio, Belgrano. (Vacaciones inútiles de sus padres)
Entre muchísimas otras.
Patricio Don´t stop. Pero sus amigos tampoco, sus habilidades despertaron impaciencia y deseo en el resto de las hienas, pronto un grupo de siete conejos urbanos asediaba a todas las púberes que se cruzarán en la ciudad. El magnánimo puesto Nº1 peligraba, la sensación de inminente segundo puesto era destructora e insoportable. Pero el alplax iba a llegar.
Noche de noviembre. Una fiesta ebria en El Once. Patricio y sus competidores están en una casa sin padres, de Julio precisamente, el amigo que de mas cerca sigue a Patricio en su ranking mental. Casi en Panic Attack por el caer de su monarquía, Patricio empezó a mostrar su predominio en otras artes. Ser el único, el número 1, es algo que no se puede abandonar, no es una mujer. Ante el cántico primitivo de “fondo-fondo”, tomó un vaso largo de vodka barato y se lo penetró en la gargantaesofagoestomagocerebro, después armó y prendió un porro incitando a sus a seguirlo. Repite ambos actos, una y otra vez hasta las dos de la mañana.
Quedo una mesa llena de botellas, cervezas, vodka y un cartón de clericot, un cenicero lleno de tucas, colillas, envoltorios e incluso habanos, dentro de un living sonso y desordenado. Los jóvenes bajaban por el ascensor, ayudando a Patricio que cuasi-vomitaba su remera de marca y se miraba vació en el espejo del prisma metálico. Departamento-Calle. Pararon el 68.
Ocuparon la ultima fila de asientos del colectivo, Patricio agarró uno al lado de la ventana, iba cabeceando y pateando una y otra vez, la marihuana afectaba rígidamente su percepción y el colectivo frenaba-movía-frenaba-movía-frenaba-movía. Vomito hacia la calle, el colectivero se dio cuenta y miro hacia atrás con cara de orto, pero el tapizado se encontraba intacto, al igual que la remera y jean de Patricio. El viaje continuo en su curso normal. Dos filas adelante había tres chicas de unos dieciséis años, conchetitas y cogibles, los amigos de Patricio empezaron a tratar de seducirlas con chamuyos coreanos, mientras el moría por unos minutos en el sucio asiento de cuerina. Su reinado estaba en caída libre, escuchaba las voces vulgares de sus amigos y risas ingenuas de mujer que generaban algún coqueteo irrealizable, mirando grogui los grafittis del respaldo del asiento delantero “ Aguante River” “Boca Puto” “Callejeros” “Chacarita puto” “Chacarita equipo chico” “ Patricio puto” “Patricio equipo chico” “patricio mediocre y cornudo”” Patricio puto”
Puto
PUTO
PUTO
Volvió de la muerte y despotrico tres kilos de guasadas, mediadas por eructos y amagues de vomito hacia las conchetitas. La mitad de sus amigos reía sin parar, los otros lo miraban con cara de orto, el colectivero se dio vuelta con ganas de cagarlo a trompadas pero siguió manejando. El colectivo volvió a la normalidad, las chicas se pararon y miraron a Patricio con un desprecio que el jamás había recibido en su vida, se le incendiaron los ojos y el cerebro se le puso flácido. Esa noche estaba totalmente derrotado, suicidado. Las chicas se bajaron.
Ellos bajaron en Once, a la altura de Plaza Miserere, Patricio tambaleaba, sus amigos coreaban canciones de Los Redondos con un Freeze que iba pasando de mano en mano y llenando las gargantas de acido. Esquivando linyeras, cartoneros y cumbieros aceitados, llegaron al edificio. Un edificio horrible, gris y vació con un hall de cemento, que te hacía sentir en la SIDE, guiados por la dueña de casa, un bagallito muy apetecible subieron hasta el octavo piso/ terraza-lugar de la fiesta. Los departamentos que se veían al subir desde las rejas del ascensor, parecían solo alojar bolsas y cajas, como todas las habitaciones del Once, solo bolsas y cajas, llenas de mercadería barata, indistinguibles una de la otra. El bagallo abrió la puerta del departamento y el sonido de fiesta aturdió las expectativas.
Los amigos de Patricio, se precipitaron pronto sobre un balde con hielo lleno de alcoholes del cual sacaron una botella de piña colada, sobre otros amigos de ellos mismos a comentarle el pedo y las guasadas de su amigo y sobre un puñado de chicas que bailaban un reggaeton nefasto. Patricio sucumbió en un sofá de cuero negro del que se le salía la goma espuma por algunos buracos, sucios en vino de cartón. Le dieron en la mano un vaso de cerveza tibia y con poco gas, tomo un sorbo mínimo y fisuró, iba a dormir, y capaz a las 4 podía disfrutar la fiesta. Un boceto de la música caribeña y boba le descuartizaba la cabeza y las sustancias que iban y venían en su esófago, lo despertaban cada 5 minutos. Abrió los ojos.
La boca, los ojos, el peinado stone y glam a la vez, las tetas divinas, el culito delgado. A su lado estaba la pendeja, su primer beso, el desencadenante de la obsesión, fingiendo ser una femme fatale, algo negro le ajustaba los pezones y el jean era suelto y ajustado a la vez, tenia un cigarrillo en la mano, hubo una peripecia en el dj, y empezó a sonar New Order. Ella Lo miro riéndose...
